Contenido principal

Novedades

Imagen Torre Cristal

18/02/2013

La Torre de Cristal, un ejemplo de eficiencia energética

El rascacielos de Mutua Madrileña dispone de la calificación A en materia de ahorro de energía.

Hasta enero de 2007 en España no existía un sistema de certificación de la eficiencia energética. Fue en ese año, con la aprobación del Real Real Decreto 47/2007, cuando se puso en marcha un sistema de cálculo a través del cual el Ministerio de Industria comenzó a certificar el consumo de energía de los edificios en nuestro país y cuya aplicación fue voluntaria durante los seis meses siguientes.

Pese a que no se trataba de una norma de obligado cumplimiento para la Torre de Cristal, Mutua Madrileña decidió incorporar esa certificación debido a su alta calidad constructiva y al compromiso con la sostenibilidad que la aseguradora tiene con todos los inmuebles de su propiedad.

La Torre de Cristal fue concebida con adelanto a su tiempo. Se planificó basándose en la vanguardia de la eficiencia energética y son muchos sus factores diferenciadores en cuanto a sostenibilidad. Sus altas prestaciones en los elementos constructivos, las instalaciones térmicas de climatización y calefacción de alta eficiencia, y la calidad de sus sistemas de alumbrado, entre otros, lo convierten en un ejemplo de edificio comprometido con el ahorro de energía.

Por todos estos motivos, la Torre de Cristal fue la primera en disponer de la calificación A en materia de ahorro energético, la más alta existente de entre las que concede el Ministerio de Industria.

Aun con esto, Mutua Madrileña quiso ir más allá y la Torre de Cristal se construyó con otra serie de requisitos no establecidos por ley para fomentar la eficiencia. Por ejemplo, las persianas del edificio se sitúan en función de la posición solar, lo que contribuye a un gran ahorro de los sistemas de climatización, y su sistema de producción gratuita de agua fría ahorra hasta un 10% anual.

Símbolo de sostenibilidad

La Torre de Cristal se ha convertido en un símbolo de sostenibilidad en el ámbito inmobiliario. A su reducido consumo de energía final y emisiones de CO2 (dos tercios menor que la de un edificio de oficinas en la misma zona de Madrid) se une el componente simbólico que ha supuesto la incorporación en su planta 50 del jardín vertical más elevado de Europa, un pulmón verde que contribuye a la fijación del CO2 y regula la temperatura y humedad ambiental de la última planta del rascacielos.

Volver